Imagínate que en tu municipio hay alguien cuyo trabajo oficial es revisar los contratos del presidente municipal, fiscalizar el gasto público, representar legalmente al ayuntamiento y denunciar cuando algo no cuadra. Imagínate que ese cargo existe por ley, tiene sueldo, tiene acceso a toda la información financiera del municipio, y que en la gran mayoría de los casos la persona que lo ocupa simplemente no hace nada.
Esa persona es el síndico.
Y ese hueco, ese cargo abandonado, es una de las oportunidades más subestimadas de la política municipal en México.
¿Qué es el síndico?
El síndico es el segundo cargo de mayor importancia en el ayuntamiento. Junto con el presidente municipal y los regidores, forma parte del cabildo y tiene voto en todas las sesiones. Pero su función específica lo distingue de todos los demás: el síndico es el fiscal del municipio.
En términos simples: es el que debe vigilar que el dinero del municipio se gaste bien y que los contratos se firmen de forma legal.
No es un contador. No es un auditor externo. Es un funcionario electo, con poder político real, que tiene acceso directo a las finanzas del gobierno local y la obligación de reportar lo que encuentra.
Las funciones reales del síndico
Aquí están las atribuciones que la ley le da a este cargo, explicadas sin rodeos.
Representación legal del municipio. El síndico es el procurador jurídico del ayuntamiento. Cuando el municipio tiene un conflicto legal, cuando alguien demanda al gobierno local, cuando hay que firmar contratos con consecuencias jurídicas, el síndico interviene. Sin su firma, muchos actos del municipio no tienen validez completa.
Fiscalización del gasto. Esta es la función más importante y la menos ejercida. El síndico tiene derecho a revisar las cuentas del municipio, pedir justificación de los gastos, cuestionar contratos y denunciar irregularidades ante el órgano de fiscalización del estado. No necesita que el presidente municipal le dé permiso para hacer esto. La ley ya se lo dio.
Revisión de contratos. Antes de que el municipio firme un contrato de obra, de servicio o de compra, el síndico puede revisarlo y señalar si hay problemas legales o financieros. Un síndico activo puede frenar contratos inflados o con condiciones leoninas para el municipio.
Participación en el cabildo. Vota en todas las sesiones del ayuntamiento, igual que los regidores. Puede proponer puntos de acuerdo, hacer preguntas, pedir información y dejar constancia de su postura.
Por qué la mayoría de los síndicos no hacen su trabajo
Seamos honestos. En la mayoría de los municipios de México, el síndico llega al cargo por el mismo mecanismo que los regidores que no hacen nada: es una cuota del partido, es el cuñado del candidato, es alguien que aceptó el cargo sin saber bien qué implicaba.
Y los pocos que sí entienden el poder del cargo muchas veces lo truecan por acceso al poder: se vuelven cómplices del presidente municipal a cambio de contratos, de favores, de influencia.
El resultado es que las finanzas de cientos de municipios mexicanos quedan sin fiscalización real durante tres años completos. Dinero que se va en obras que nunca se terminan, en contratos a empresas fantasma, en sueldos de personal que no existe.
Ese es el costo de tener un síndico que no trabaja.
Lo que un síndico ciudadano puede hacer diferente
Un síndico que llega con agenda ciudadana, que entiende sus atribuciones y que no le debe nada a ningún partido, puede convertir ese cargo en la herramienta de rendición de cuentas más poderosa del municipio.
Algunos movimientos concretos que puede hacer desde el primer día:
Solicitar el inventario de contratos vigentes del municipio. Revisar qué empresas están prestando servicios, a qué precio y con qué resultados. Publicar lo que encuentra.
Revisar el estado de las cuentas bancarias del ayuntamiento y cruzarlas con el presupuesto aprobado. Si hay diferencias inexplicables, tiene la obligación de denunciarlas.
Participar activamente en la revisión del presupuesto anual y hacer propuestas concretas de asignación de recursos.
Usar su posición legal para impulsar reglamentos municipales que protejan a los ciudadanos: reglamentos de transparencia, de participación ciudadana, de acceso a la información.
Comunicar públicamente lo que pasa en el cabildo. El síndico tiene una tribuna que casi ninguno usa para hablar con la gente.
El cargo que puede cambiar la historia de tu municipio
El síndico no es el protagonista más visible de una campaña. Pero puede ser la persona que más impacto real tenga en tres años de gobierno. Porque controlar el dinero es controlar el poder.
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