En cada proceso electoral, el INE y los organismos públicos locales electorales publican listas de candidatos y partidos sancionados, investigados o con medidas cautelares activas. En teoría es un mecanismo de transparencia. En la práctica política, es un arma que el adversario puede usar con una efectividad devastadora.
Aparecer en esa lista no significa que seas culpable de algo grave. Puede ser una irregularidad menor en el reporte de gastos, una queja presentada por la oposición sin sustento sólido, o simplemente un trámite administrativo mal documentado. Pero en la conversación pública, el matiz desaparece. Lo que queda es: “el candidato tiene problemas con el INE”.
Cómo llegan los candidatos a esa lista
Las rutas más comunes son tres.
La primera es el gasto no reportado o mal reportado. En campañas municipales, donde los equipos no siempre tienen experiencia en fiscalización electoral, es frecuente que actividades de campaña no queden debidamente documentadas en los informes financieros. Eso no es corrupción, pero el órgano electoral lo trata igual en términos de procedimiento.
La segunda es la precampaña antes de tiempo. Cualquier actividad que pueda interpretarse como promoción electoral fuera del periodo autorizado puede generar una queja formal. Las redes sociales son el área de mayor riesgo: un video publicado una semana antes del inicio formal puede ser suficiente para abrir un expediente.
La tercera, y más delicada, es la queja estratégica del adversario. En la política municipal, presentar quejas ante el OPLE local como herramienta de desgaste del candidato contrario es una práctica más común de lo que se reconoce públicamente. La queja no tiene que prosperar para hacer daño: basta con que exista y se difunda.
Qué hacer si ya estás en la lista
Lo primero es no ignorarlo. Un candidato que no responde a una señalación del INE parece culpable por omisión, aunque técnicamente tenga razón.
Lo segundo es comunicar con claridad y sin tecnicismos. “Tenemos un proceso administrativo en curso por una diferencia de criterios en el reporte de un gasto. Lo estamos resolviendo” es mucho mejor que el silencio o que un comunicado lleno de lenguaje legal que nadie entiende.
Lo tercero es acelerar la resolución del proceso. Un expediente que se resuelve rápido y a tu favor puede convertirse en un argumento de campaña. “El INE investigó y no encontró nada” es una frase poderosa si puedes usarla.
Cómo evitar llegar ahí
Designa desde el primer día de campaña a una persona responsable exclusivamente del cumplimiento de la normatividad electoral. Esa persona no debe hacer otras labores de campaña. Su único trabajo es asegurarse de que cada peso gastado esté documentado, de que cada actividad esté dentro del periodo autorizado, y de que cualquier queja en proceso tenga respuesta en tiempo.
En política local, los problemas con el órgano electoral rara vez destruyen candidaturas por sí solos. Lo que destruye candidaturas es no haberlos anticipado y no haberlos manejado a tiempo.
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